Deshielo

El aeropuerto de Bilbao estrenará este invierno su primera plataforma de deshielo, una parcela en la que los aviones podrán ser descongelados los días de invierno más adversos. Aunque este servicio se presta ya en el aeródromo vizcaino, esta construcción evitará, por su emplazamiento, que las alas de los aparatos se congelen de nuevo antes de despegar y permitirá controlar y recoger mejor los residuos del líquido que se utiliza en esta operación.

Aunque su climatología dista mucho de la que pueden sufrir aeropuertos situados más al norte, como los escandinavos, la terminal vizcaina registra al año una media de 40 jornadas con hielo. Ello provoca que, sobre todo a primera hora de la mañana, los aviones tengan que ser sometidos a un proceso de deshielo (que se denomina deicing en la jerga aeronáutica), que se realiza rociando un líquido específico, denominado glicol, por las zonas afectadas, generalmente las alas. El objetivo es eliminar el hielo que, por efecto de la humedad y el frío, se puede acumular en algunas zonas de los aparatos.

Para aviones que hacen noche generalmente, salvo los días de mucho frío, la incidencia del hielo únicamente afecta a los aviones que han hecho noche en el aeropuerto bilbaino y que tienen un vuelo previsto a primera hora (una cifra que puede rondar la media docena), ya que, a medida que despunta el día, la temperatura va elevándose y ya no existe riesgo de congelación. Pese a todo, el de Bilbao es el cuarto aeropuerto del Estado en el que se registra una mayor incidencia de esta inclemencia climatológica.

Este procedimiento se realiza en el punto en el que se encuentran estacionados los aviones y de ellos se encargan las denominas compañías de handling, las que se ocupan de realizar todas las tareas de tierra, como la facturación o el traslado de los pasajeros en autobuses a los aviones.

Cada una de las dos empresas de este tipo que operan en el aeropuerto de Bilbao dispone de un camión cisterna que, cargado con glicol, se sitúa al lado del avión y, con ayuda de un brazo similar al de las grúas en el que se colocan los operarios, van rociando el aparato con el líquido. El glicol tiene la peculiaridad de contar con un punto de fusión muy bajo (-12 grados centígrados, frente al 0 del agua) por lo que, mezclado con agua y otros aditivos como un colorante naranja que se suele utilizar para saber qué zonas se han rociado, logra hacer desaparecer el hielo en un corto periodo de tiempo.

El problema era que, debido al punto donde se realizaba este proceso, en ocasiones las alas del avión volvían a congelarse antes de iniciar el despegue. Por ello, el aeropuerto de Bilbao ha empezado la construcción de una nueva plataforma, donde a partir de este invierno se realizarán estos trabajos de deshielo. Estará ubicada junto al punto desde el que despegan la mayoría de los aviones, en la zona más cercana a Derio y mirando hacia el mar. Así, los aparatos tendrán que recorrer una distancia mínima hasta el momento del despegue, por lo que existen menos posibilidades de que las alas tengan que volver a descongelarse.

Con todo, la principal razón de estas plataformas (existen también en otros aeropuertos como Madrid o Valladolid) es medioambiental. Y es que, al estar situados en una plataforma, es más fácil controlar y recoger los líquidos que se utilizan en este proceso de deshielo.

Está previsto que las obras, que tienen un coste de 1,9 millones de euros, estén terminadas en octubre, con lo que la parcela podrá entrar en servicio esta temporada de invierno. Tiene una superficie total de 12.500 metros cuadrados, en forma de trapecio, con lo cual pueden estacionar en ella todos los aviones que operan de forma habitual en el aeropuerto de Bilbao, tanto Airbus como Boeing. Cuando terminen las obras, los aparatos estacionarán sobre esta superficie y aquí serán rociados con agua glicolada por los camiones de las compañías de handling.

FUENTE: Deia